RoBiots

El dependiente del servicio técnico miró extrañado a las robiots. Estaban sin sus baterías y sin embargo hubiera jurado que se habían movido justo antes de entrar en el taller. El juego de luces y sombras le indujo al error, dedujo si dudar un segundo.
Pensó por un instante que sin el recubrimiento biológico termosensible que hacia las funciones de piel, todas aquellas unidades parecían iguales, menos mal que todas estaban etiquetadas magnéticamente y que cualquiera con un lector podría saber todo de ellas con un simple gesto.

Tenía un rato de trabajo, una vez descargado el nuevo sistema operativo y reconfigurado en sus cerebros positrónicos, el dueño tendría el “alma” de la mujer que deseara: una compañera inteligente y culta, una unidad de combate para protección personal, una amante excepcional o cualquier combinación posible de todas ellas. A su gusto, configurable en todo momento desde la app de control del móvil si es que era un clásico o desde la tecnosinapsis insertada en el lóbulo de la oreja que tan de moda se había puesto últimamente.

El empleado pasó junto a los cuerpos fríos y quietos y fue hasta el el fondo del almacén para buscar las “fundas” que el cliente había pedido para sus robiots. Comprobó con un rápido movimiento de dedos los datos en el cristal luminoso que cubría los armarios refrigerados, aquellas ultrapieles estaban en cierto modo vivas y podían estropearse si la temperatura no era la adecuada. Sonrío en silencio al tiempo que confirmaba la impresión que le había causado aquel tipo al primer golpe de vista , era un clásico , el pedido indicaba una biocobertura para una morena de pelo corto y cuerpo atlético y otra para una rubia de pelo largo, ojos azules y formas voluptuosas.
Toco el botón de Ok y las compuertas correspondientes se abrieron llenando la sala de una nube espesa de vapor causada por el contraste térmico. Tomó los contenedores biológicos y se volvió al tiempo que disipaba la niebla con la otra mano, su respiración de detuvo en el instante en que la visibilidad volvió a ser normal. Allá junto a él cerrándoles el paso, estaban aquellos dos cuerpos blancos, perfectos e inmaculados .
#cuenfotos

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