El cor de les tenebres

El cor de les tenebres de Joseph Conrad

Me llevo a él, una de esas casualidades mágicas, con las que a veces nos regala nuestra aburrida realidad. Nunca habías oído una palabra, un nombre, una ciudad, y de pronto se te aparece en rápida sucesión hasta la saciedad.
El otro día viniendo en el tren una nota al pie del traductor (no pisada por este, sino al pie de la página) me informaba de que una referencia a Kurtz en el Dios de las pequeñas cosas (que ahora tras el paréntesis sigo leyendo en el tren) , venia motivada por ser este el personaje central de el Corazón de las tinieblas (curiosa su centralidad desde la periferia o más bien como destino, por cierto), al llegar al trabajo, encontré un mensaje de nuestro bien amado Eduardo (ahora de vacaciones, descanse en …) dónde hacia él, una referencia a ese libro (desconocido por mí, hasta esa mañana). A la tarde cuándo acudí a la biblioteca para aprovisionarme de “experiencias vitales enlatadas” , otras vidas, si me permitís la metáfora. Encontré un enorme cartel, entrevisto por la calle, “cual sería mi sorpresa” cuándo al leerlo descubro que conmemora el centenario de la publicación del libro hoy comentado. No puedo evitar la llamada de la selva (muy apropiado en este caso), respondo, (sería el equivalente a soñar un número de lotería, debía leerlo, había de ser mío) subo raudo y veloz a la sección de novelas, busco el epígrafe N Con…. Oh sorpresa!!! Llego hasta N Cun, un libro de Alvaro Cunquerio . Una de mis “amigas” bibliotecaria me informa de que están apartados para una exposición, pero se ofrece a proporcionarme todo lo que necesite (o haga mi vida más llevadera)… desaprovecho la ocasión y le pido el corazón de las tinieblas, a ser posible en castellano, no puede ser … un par de ediciones en catalán… una de ellas me acompañará cuatro días (tiempo fetiche para los pesimistas, total pa cuatro días que nos quedan!!!)

Ah! El libro? Bien, me ha gustado, ese viaje a traves de la selva densa, navegando el río espeso en un barco moribundo, en busca de Kurtz moribundo, narrado por alguien que en buena lógica debía haber muerto: “No se sentia cap soroll, ni tan sols el mes lleuger. T’ho miraves esbalaït i començaves a sospitar que t’havies quedat sord; aleshores es féu de nit de cop i també ens quedàrem cecs.”… “Quan sortí el sol hi havia una boira blanca, més càlida i enganxosa i mes enlluernadora que la nit. No es movia ni avançava, simplement era allà i t’envoltava com una cosa sòlida”.

Tal vez podría adaptarse la narración que hace Marlow a sus compañeros de travesía, en la desembocadura del Tamesis sobre su ya lejano viaje al Congo, dramatizarlo, una pequeña obrita de teatro…
Queda como ejercicio…

PD: De este mismo autor leí tifón, acompañando a mi padre convaleciente de una cosas de hombres (próstata), en un intento de acercarlo a mi mundo, le dije que en ese mismo instante además de allí, estaban en medio de una tormenta en el Mar de la China… el me contesto que no se le había perdido nada en el Mar de la China

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